[10:27, 14/4/2024] Belen De Marcos: Capítulo 2
Nueva York. Se me asignó la tarea de instalar un mecanismo para limpiar el gas en una fábrica de la
El señor Carier me dijo: Cuando era joven, trabais, con para limpiar or ga omuna abrica dela
dólares. La finalidad de esa instalación era eliminar las impurezas del gas, en forma que éste pudiera
Pieva Yi R. Se Class Company en Crystal City, Miss unpurez as del gas, en o ma que sil pudiera sólo una vez con anterioridad y en condiciones diferentes. En mi trabajo de Crystal City surgieron die ula es imprevistas La instalación funcionó a su modo, pero no lo bastante bien para hacer frente a la garantía que se había dado.
Quedé, abrumado por mi fracaso. Era casi como si alguien me hubiera dado un mazazo en la cabeza. Mi estómago y mi intestino comenzaron a causarme serias molestias. Durante algún tiempo
estuve tan preocupado que no pude dormir.
Finalmente el sentido común me recordó que la preocupación no me llevaba a ninguna parte; por lo tanto, elaboré un modo de tratar mi problema sin preocuparme. Este modo funcionó a las mil maravillas. He estado utilizando esta técnica desde hace más de treinta años. Es sencilla y cualquiera puede utilizarla. Consiste en tres pasos:
Paso 1. Analicé la situación valientemente y con honradez y me imaginé, lo peor que pudiera sucederme como consecuencia de este fracaso. No iban a meterme en la cárcel ni a fusilarme. Esto era indudable. Existía, es cierto, la posibilidad de que perdiera mi trabajo y también la de que mis patrones tuvieran que retirar la maquinaria y perder los veinte mil dólares que habían invertido en la instalación.
Paso II. Después de imaginarme lo peor que pudiera sucederme, me hice a ello y lo acepté, si resultara necesario. Me dije: este fracaso será un golpe para mi hoja de servicios y puede significar la pérdida de mi empleo, pero, si así fuera, siempre podré, encontrar otro trabajo. Las condiciones pueden ser aún peores, y en lo que se refiere a mis patrones... Bien, tienen que comprender que estamos haciendo experimentos con un método nuevo de purificar el gas y, si este ensayo les cuesta veinte mil dólares, pueden soportarlo perfectamente. Pueden cargarlos a investigaciones, porque se trata de un expenimento.
Después de descubrir lo peor que pudiera suceder, de hacerme a ello y de aceptarlo, si resultara necesario, ocurrió, algo en extremo importante: inmediatamente, sentí un alivio y una paz que no había experimentado desde hacía días.
Paso III. Desde entonces, dediqué con calma mi tiempo y mi energía a tratar de mejorar lo peor que ya tenia mentalmente aceptado.
Traté ahora de dar con el modo y los medios de reducir la pérdida de veinte mil dólares que encarábamos. Hice varias pruebas y finalmente llegué a la conclusión de que, si invertiamos otros cinco mil dólares de equipo, nuestro problema quedaría resuelto. Hicimos esto y, en lugar de que la firma perdiera veinte mil dólares, ganamos quince mil.
Probablemente nunca hubiera conseguido esto si hubiese continuado preocupándome, porque
una de las peores características de la preocupación es que destruye nuestra capacidad de concentración. Cuando nos preocupamos, nuestros espíritus andan sin pararse en ninguna parte, en forma de que perdemos toda facultad de decidimos. En cambio, cuando nos obligamos a encarar lo peor y a aceptarlo mentalmente, eliminamos todas esas imaginaciones y nos colocamos en condiciones de concentramos en nuestro problema.
Este incidente que he relatado ocurrió hace muchos años. Lo expuesto funcionó tan bien que lo he estado utilizando desde entonces. Y, como resultado, mi vida ha estado casi completamente libre de preocupaciones.
REGLA N° 2: "Haga frente a los problemas
a) Pregúntese a sí mismo: ¿Qué es lo peor que puede suceder?
b) Prepárese para aceptar lo peor,
c) Trate de mejorar la situación partiendo de lo peor". Dale Carnegie. Como suprimir las preocupaciones y disfrutar mas de la vida. 1999. E. Sudamericana